jueves, 20 de junio de 2013

Afrodita Libertad


Por: Fernando-x Arteaga

Quisiera sentir a inicios del alba su querer,
y el corazón late al vacío, solo muchas veces,
como extraño a la Afrodita del cielo bello ser;
rayo marfil, sonido de luz, canto de las mieses.

Estoy alucinando en las volátiles estrellas;
porque he perdido sus notables  rastros varios soles.
¿Qué hace la alondra dormida entre crisálidas bellas,
a caso respirará en el viento amor de arreboles?

Siento venir el perfume de sus labios de cielo,
y a lo lejos enlaza la ceniza de cristal,
el aliento de mis ojos, mi translúcido velo.

Mortales son las olas y vivas llenas de sal,
la golondrina empieza ya a despejar su amplio cielo,
para sentir en la noche, brisa primaveral.

Pero no la veo danzar, mi mirada se obscurece.
Dónde estás? Entre nubes escondida permanece.

Está guardando luz en una efigie circular,
está su alma sin alas, no quiere sola volar.

Del Poemario: "Un libro Sin Final"
Año: 2006

jueves, 23 de mayo de 2013

Promisión



Por: Fernando -x Arteaga
¡No te dejaré morir, 
no volviste a nacer para morir tan pronto, 
tu vida no será la sepultura que fue, 
renaciste conmigo y conmigo morirás!


Asevero tu ventura a mi lado 
que ni la perpetuidad febril de la interfecta gloria 
tendrá potestad de nosotros.
Desde aquella trova de pleitesía 
fulgura el germen del estelífero  áureo del firmamento 
que estiba la filigrana del amor; 
de la lid del lienzo de mi , 
de ti del novísimo novador.


El pénsil estival de  aquella odisea escalfa nuestras ansias, 
oculta lo yermo, la desidia del remoto agitar; 
se transmutó en la travesía de mi promisión, 
de una transluciente omisión de mi, 
porque todo trasgo que ensoñar 
se disipó al deponer tu mirar.


El arcano misérrimo se extinguió  en un listón de arco iris; 
en  mi voz  el revuelo de la saga de mi alcázar,
 en su fonema etérea promisión de ti 
y del fucilante perfume de tu cáliz inmortal.


Anatema a custodiar tu longeva efigie, 
anatema  a escoltarme en mis estrellas, 
a ser en  la oscuridad el noctívago 
y la luz en una aurora; 
promisión a ser galante 
enamorado amante sin arebajes, 
un ámbar amanuense, 
un esmeril circense sin ambages. 


Impenitentes partículas litigan el efugio del amor, 
la lozanía en mí, el indemne ideal, 
el cambio por ti. Sucumbirán las estaciones; 
perecerán las ilusiones,
 letal será la luz, 
morirán las palabras 
pero tú no estivarás ninguna cruz.


 Volarás, vivirás en la cima de las constelaciones, 
en la febril ventura, 
consumarás los más profundos deseos, 
serás sucinto celestial, 
violín en mis brazos, 
desliz de mi epidermis, 
cadí de mis locuras, sol de mis días.


¡No te dejaré morir,
 no volviste a nacer para morir tan pronto, 
tu vida no será la sepultura que fue, 
renaciste conmigo y morirás conmigo!


Poemario: "Amanecer, Amar en silencio"

Año: 2008 

lunes, 29 de abril de 2013

Cuando el Amor Llega


Por: Fernando-x Arteaga

...respiro en cada sonido del tiempo las letras cálidas de tu nombre, y cada una de ellas se disuelve lentamente en mi pálida piel , para transformarse en el tatuaje de mi destino naciente.  Los segundos se vuelven tan frágiles con tu recuerdo, y mi cuerpo impaciente te necesita; necesita sentir tu aliento arcoíris que es el oxígeno de cada una de mis células, o quizá sentir tus manos siempre junto a las mías por que al unirse son como aquella fuerza infinita que me lleva a lo más alto del azul cielo. Quiero abrigar eternamente tu piel con  la mía  y que nuestro calor encienda la luz fulgurante de este amor que nace desde lo mas profundo del corazón.

Constantemente  imagino nuestro porvenir y los días que se han sumado son las rocas sólidas de este sentimiento que como agua caliente recorre los surcos de mi adormecido cuerpo. Desde hoy  mi espíritu está completo y te ruega  nunca lo abandones, no lo destruyas jamás pues por ti ha vuelto a volar; surca el infinito con él, y enséñale a vivir. Enséñale que a tu lado jamás tendrá otra vez que sentir el frío de la soledad, o la amargura del dolor.

Dale el soplo de vida que necesita, y ámalo con él a ti porque desde aquel instante que decidió caminar a tu lado te entregué toda mi alma y estando a tu lado se que no me equivoqué, por eso te digo que realmente deseo morir en tus brazos sabiendo que me quieres tanto como yo…